LOS PACTOS DE LA MONCLOA

Suárez convirtió los recortes salariales, que su vicepresidente no había conseguido negociar con los sindicatos, en un acuerdo nacional al que forzó al PSOE, amplificando su liderazgo político.
 
Para ello se sirvió del PCE, a quien le interesaba aparecer como interlocutor con el gobierno porque ello le daba protagonismo frente al PSOE y Suárez lo utilizó para llegar a un acuerdo previo con el PCE sobre el contenido y forzar después al PSOE a asumirlo bajo la amenaza de perder el apoyo de los poderes fácticos.

EL RESULTADO ELECTORAL DE 1977

La política del Partido Comunista de España (PCE) de aceptar la Reforma Política de Suárez y frenar la movilización social, otorgó al gobierno de la Unión de Centro Democrático (UCD) la iniciativa política que, junto con la manipulación de la totalidad de los medios de comunicación en su poder (TVE, radio y prensa) y la fuerte financiación y apoyo recibidos por el PSOE, generó un triunfo rotundo de la derecha. Además, el resto de la izquierda permaneció ilegal y no se pudo presentar a las elecciones y tampoco pudieron votar los menores de 21 años.

UCD obtuvo 165 escaños en el Congreso de los Diputados frente a los 176 necesarios para tener mayoría absoluta. Frente a la UCD los socialistas (PSOE + PSC +PSP) obtuvieron 124 escaños y los nacionalistas vascos y catalanes 21. A Suárez se le abrían dos posibilidades para gobernar: La primera, irreal, un acuerdo con Alianza Popular (16 diputados) que le impediría concluir la Reforma. La segunda, un acuerdo con el PCE (20 diputados) que no solo le daba mayoría en el Congreso y arrastraba a los socialistas, sino que le permitía obtener la desmovilización social para los recortes económicos que se pondrían en marcha.

LA POSICIÓN DE LOS SOCIALISTAS ANTE LOS PACTOS DE LA MONCLOA

Los socialistas vivieron la sintonía entre la UCD y el PCE (y CCOO) como una pérdida de protagonismo político que les arrinconaba en la escena política. Lo que más tarde bautizarían como “la pinza”.

Felipe González firmó los Pactos de la Moncloa, los poderes fácticos no le habrían permitido otra alternativa, pero mantuvo en la calle una verbalización que trataba de sobrepasar por la izquierda al PCE. La UGT los rechazó por lo que representaban para la clase trabajadora pero finalmente los firmó.

LA SITUACIÓN ECONÓMICA A FINALES DE 1977

Los firmantes de los Pactos han venido defendiendo desde entonces lo irremediable de los mismos ante la grave crisis económica en que se encontraba España como consecuencia de la subida del precio del petróleo por la guerra del Yom Kippur de Israel contra los árabes de 1973.

Sin embargo, la situación a finales de 1977 era la siguiente:

Crecimiento del PIB  2,8 %

Déficit Público           2,0 %

Desempleo                 5,69 %

El elemento negativo lo constituía la inflación, que llegó a sobrepasar el 30 % en 1977 (22 % en 1976) como consecuencia, además del petróleo, de las devaluaciones de la peseta de 1976 y sobre todo de julio de 1977 en que el gobierno la devaluó un 24,87 %. Se trataba de una política de choque para reducir salarios y consumo interno.

Pero para que esta política funcionase se necesitaba una fuerte reducción salarial que asumiese, por parte de los trabajadores, el ajuste económico.

Los Pactos de la Moncloa redujeron los salarios un 10 % e iniciaron un proceso de ajuste salarial a la baja que ha llegado más allá del fin de siglo.

Los trabajadores pagaron doblemente el ajuste: vieron reducirse sus salarios y el paro pasó del 5,69% en el momento de los Pactos al 25 % en muy poco tiempo.

DOCUMENTOS

LOS PACTOS DE LA MONCLOA

Los Pactos de la Moncloa fueron dos acuerdos firmados el 25 de octubre de 1977 en el Palacio de la Moncloa por Adolfo Suárez (Presidente del gobierno), Leopoldo Calvo-Sotelo (UCD), Felipe González (Partido Socialista Obrero Español), Santiago Carrillo (Partido Comunista de España), Enrique Tierno Galván (Partido Socialista Popular), Josep Maria Triginer (Federación Catalana del PSOE), Joan Reventós (Convergencia Socialista de Cataluña), Juan Ajuriaguerra (Partido Nacionalista Vasco) y Miquel Roca (Convergència i Unió). Manuel Fraga (Alianza Popular) solo firmó el acuerdo económico.

Los dos acuerdos fueron uno económico y otro político: Acuerdo sobre el programa de saneamiento y reforma de la economía y Acuerdo sobre el programa de actuación jurídica y política.

Se argumentó en su defensa que, si bien el acuerdo económico suponía una gran carga para los trabajadores, el acuerdo político actuaba de contrapartida.

DOCUMENTOS

EL ACUERDO ECONÓMICO

El acuerdo económico de los Pactos de la Moncloa presentaba dos tipos de medidas. Las primeras, a corto plazo, muy concretas y para su puesta en marcha inmediata y, las segundas, a medio y largo plazo, con promesas de racionalización del sistema.

Principales medidas económicas de los Pactos:

1.- Reducción salarial del 10 %. Con una inflación en el momento de la firma del 30 % el incremento de los salarios se limita al 20 %.

Para garantizar el cumplimiento y evitar que los sindicatos no firmantes del acuerdo puedan llegar a pactar convenios por encima del 20 % se establece, para las empresas donde esto ocurra, el despido del 5 % de la plantilla y la retirada de las ayudas fiscales y crediticias.

2.- Restricción de la política monetaria. Se reduce el crecimiento de los créditos afectando principalmente a las pequeñas y medianas empresas.

3.- Libertad de despido. En los puestos de trabajo de nueva creación ocupados por jóvenes se podrá despedir libremente durante los dos primeros años.

4.- Ninguna novedad en reforma fiscal. Se cuela en el acuerdo como contrapartida económica progresista la reforma de la imposición directa que ya se había aprobado en el Congreso de los Diputados.

5.- Promesas de reforma del sistema. Se prometen para el futuro la reforma de los sectores público, sistema financiero, urbanismo, energía, etc.

A la única promesa que se concreta, 700.000 puestos escolares en un año, no se la dota del presupuesto suficiente para realizarla.

DOCUMENTOS

EL ACUERDO POLÍTICO

El acuerdo político de los Pactos se planteó como contrapartida a las duras medidas económicas.

Sin embargo, dichas contrapartidas no fueron tales. El acuerdo político incluyó:

1.- Libertades ya existentes en el momento de la firma de los Pactos. Se agregaron a los Pactos para dar una imagen de contrapartida. En este grupo se integran la libertad de reunión, la libertad de expresión, la libertad de asociación, la libertad de prensa como las más destacadas, que ya existían y que estaban en los programas de todos los partidos.

2.- La despenalización del adulterio y el amancebamiento. Esta fue, seguramente, la única contrapartida real de los Pactos.

3.- Limitación de la libertad sindical. Se impiden por ley la posibilidad de acuerdos contrarios al Pacto en la negociación sindical, convirtiendo a los sindicatos en meros policías guardianes de un acuerdo que no les beneficia.

4.- Se mantienen importantes leyes franquistas:

a) En el tema de la mujer se despenaliza el adulterio pero se omite el derecho al divorcio y, además, esta despenalización queda descafeinada al no modificarse la caracterización del delito de abandono de familia.

b) Y no se derogan los artículos vigentes de la principal ley utilizada por el régimen para la represión social, la Ley Antiterrorista de Arias Navarro. Ley que sería utilizada para la represión de los piquetes de huelga en las movilizaciones posteriores contra los Pactos.

DOCUMENTOS

LAS CONTRAPARTIDAS REALES DE LOS PACTOS DE LA MONCLOA

Es conocido que las contrapartidas reales que el gobierno ofreció a la izquierda para firmar los Pactos y que no se encuentran escritas en los mismos, fueron fundamentalmente tres: Mejorar su cuota de participación en TVE y los medios públicos, una Ley sindical a la medida de UGT y CCOO que eliminase al resto de sindicatos y la participación en los organismos autonómicos que se estaban pactando.

Sí fue sorprendente, políticamente, como Suárez consiguió el apoyo del PSOE a unos Pactos que beneficiaban al partido del gobierno y que por tanto retrasaban la posibilidad de que el principal partido de la oposición lo reemplazase.

Suárez se sirvió del PCE para este objetivo. Al PCE le interesaba aparecer como interlocutor con el gobierno porque ello le daba protagonismo frente al PSOE y Suárez lo utilizó para llegar a un acuerdo previo con el PCE sobre el contenido y forzar después al PSOE a asumirlos bajo la amenaza de perder el apoyo de los poderes fácticos.

La Historia ajustaría cuentas en los años siguientes con los protagonistas de estos Pactos.

 

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