LA SEMANA NEGRA DE MADRID

Se denomina como Semana Negra de Madrid a la triste semana de enero de 1977 en la que en dos días se acumularon los asesinatos de los estudiantes Arturo Ruiz García y María Luz Nájera Julián y de los abogados y trabajadores del despacho de Atocha.
 

 

 

La violencia policial y de pistoleros para acallar a un pueblo en la calle por la Democracia venía ya de antes. Aquella semana la barbarie de la violencia tomó cuerpo en Madrid.

LA VIOLENCIA POLICIAL SE EXTIENDE EN 1976 CON MANUEL FRAGA EN GOBERNACIÓN

En 1975, año de los fusilamientos de Franco a luchadores antifascistas, se generalizó la violencia policial y el uso de pistoleros para intentar parar las crecientes movilizaciones populares.

En 1976 Manuel Fraga Iribarne sucede en el Ministerio de la Gobernación a José García Hernández y protagoniza algunas de las matanzas más espantosas de la Transición.

El 3 de marzo de ese año la policía realizaría la matanza de Vitoria. Fueron asesinados los obreros Romualdo Barroso Chaparro, Francisco Aznar Clemente, Pedro María Martínez Ocio, José Castillo García y Bienvenido Pereda Moral y otros más de 100 obreros fueron heridos de bala. Estaban realizando una asamblea en la iglesia San Francisco de Asís de Vitoria, la policía lanzó bombas de humo en el interior de la iglesia, a través de las ventanas, provocando la salida de los obreros del templo. Según salían en tropel por la puerta, huyendo de las bombas del interior, la policía apostada en la calle los iba ametrallando. 5 muertos y más de 100 heridos de bala.

Pocas semanas después de los sucesos de Vitoria y tras nuevos muertos en Tarragona, Basauri, Segovia, Zaraut, Bera y Pamplona, se produjo el tiroteo de mercenarios fascistas contra los asistentes al acto carlista de Montejurra el 9 de mayo de 1976. Murieron Ricardo García Pellejero y Aniano Jiménez Santos. El Régimen quería dar un escarmiento al carlismo por situarse a favor de la ruptura democrática.

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Documentos en proceso de clasificación. Su publicación puede tardar unas semanas.

MARTIN VILLA SUSTITUYE A FRAGA IRIBARNE

Con la llegada de Rodolfo Martín Villa a Gobernación la represión cruenta contra la población civil que sale a las calles reclamando libertad y democracia continua sin tregua. La primera persona asesinada por la policía bajo su mandato fue Francisco Javier Verdejo Lucas, en Almería el 14 de agosto de 1976, mientras pintaba “Pan, T…”.

Tras la tragedia de la playa de Almería, todavía morirían muchas más personas antes de acabar el año, en Hondarribia, Santa Cruz de Tenerife, Madrid y Santesteban. La última víctima de la represión de 1976 se produjo en Madrid, el 15 de diciembre de 1976, en la manifestación contra el referéndum de la Reforma Política. Ángel Almazán Luna fue muerto a palos por la policía.

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LA SEMANA NEGRA DE MADRID

El asesinato de Arturo Ruiz García, domingo 23 de enero de 1977

En este ambiente de represión generalizada e impunidad de la policía y de los pistoleros que la acompañaban, el 23 de enero de 1977 era asesinado Arturo Ruiz García a tiros de un fascista apoyado por la policía en la manifestación por la amnistía en Madrid.

Arturo era estudiante de Bachillerato Unificado Polivalente. Tenía 19 años. Fue asesinado por bandas fascistas actuando impunemente entre la policía. Ocurrió en el entorno de la Plaza del Callao, en Madrid. Un disparo por la espalda al corazón acabó con su vida.

El Gobierno Civil publicó esta vergonzosa nota falsificando los hechos ocurridos:

A partir de las doce de la mañana de hoy distintos grupos intentaron concentrarse en torno a la plaza de España para acudir a una manifestación que había sido prohibida por el Gobierno Civil de Madrid sobre cuyas circunstancias violentas se había advertido a través de los medios de comunicación. Ante la agresividad de muchos de tales grupos, que atacaron a las fuerzas de orden público con cócteles molotov, piedras y otros medios, la fuerza pública hubo de dar diversas cargas, utilizando los dispositivos antidisturbios y dispersando a los manifestantes por las calles inmediatas al lugar de la concentración”.

Horas más tarde y ante los abrumadores testimonios de los testigos, el Gobierno Civil publicó una segunda nota reconociendo el asesinato de Arturo por personas que actuaban junto a la policía y a las que esta no detuvo tras el asesinato.

Tras el asesinato, gran cantidad de personas se concentraron en el lugar de la muerte y empezaron a colocar flores y pañuelos rojos. La policía cargó con brutalidad hiriendo de gravedad a varias personas.

 

El asesinato de María Luz Nájera Julián, lunes 24 de enero de 1977, por la mañana

Al día siguiente se convocó una manifestación de protesta contra el asesinato de Arturo. En esta manifestación, María Luz Nájera Julián moría a manos de la policía, que le disparó un bote de humo contra el cráneo a quemarropa.

Mariluz era alumna de tercer curso de la facultad de Ciencias Políticas y Sociología de la Universidad Complutense de Madrid.

La manifestación en la que murió Mariluz fue una de las muchas que se formaron aquella mañana del 24 de enero en Madrid en protesta por el asesinato el día anterior de Arturo. La manifestación se iniciaría con el desalojo violento, por la fuerza pública, de algunas facultades de la Universidad Complutense.

Según indicaba El País al día siguiente, “Durante el día de ayer, el paro en las universidades madrileñas fue prácticamente total. Se podría calcular en unos 100.000 el número de estudiantes que ha parado, y en más de 30.000 el de personas que han participado en asambleas y concentraciones, mientras otros 115.000 habrían tomado parte en las manifestaciones que se desarrollaron a lo largo de toda la mañana” (El País 25/1/1977).

Además de la muerte de Mariluz, se produjeron numerosos heridos. La nota de prensa del Gobierno Civil citada por los periódicos al día siguiente indicaba: “Francisco Galera, de veintiún años, con traumatismo craneal, conmoción cerebral y fractura del temporal izquierdo. Pronóstico grave. Con lesiones leves resultaron: Juan Domingo Sánchez, de dieciocho años; Pedro Lastra, de diecinueve; Angel Izarra, de diecisiete; Laureano Fernández, de 48; María Ester Moreno, de diecinueve, Víctor Huezzman, de veinte; Luz García García, de diecinueve. Todos ellos fueron asistidos en la casa de socorro de Centro. En el centro sanitario de San Bernardo internaron a Manuel Miguel Avilés, de veintitrés años, y a Jordi Bárquez, también de veintitrés años. El pronóstico de ambos es leve”.

El rectorado de la Universidad Complutense suspendió las clases en la Universidad como protesta de lo sucedido.

 

El asesinato de los abogados de Atocha, lunes 24 de enero de 1977, por la tarde/noche:

Francisco Javier Sauquillo Pérez del Arco,

Luis Javier Benavides Orgaz,

Serafín Holgado de Antonio,

Enrique Valdelvira Ibáñez,

Ángel Rodríguez Leal

Ese mismo día 24 de enero de 1977, a las diez y media de la noche, los abogados Francisco Javier Sauquillo Pérez del Arco, Luis Javier Benavides Orgaz, Serafín Holgado de Antonio, Enrique Valdelvira Ibáñez, Ángel Rodríguez Leal eran asesinados a tiros por pistoleros en su despacho de abogados de CCOO/PCE de Atocha en Madrid.

Toma este boli, le dijo. “Te va a hacer falta”. Fue un gesto corriente en el tercer piso del número 55 de la calle Atocha, …, en 1977. Alejandro, joven abogado laboralista, comunista, alto y barbudo, se lo agradeció y metió el bolígrafo de su compañero Ángel en el pequeño bolsillo de su camisa escocesa. Cuando los dos asesinos cruzaron la puerta, el Inoxcrom metalizado cumplió una labor insospechada. En la segunda oleada de disparos, la bala rebotada que iba a matar a Alejandro no le dio en el esternón sino que impactó lateralmente en el boli. Y, así, por casualidad, se salvó”. (El Mundo 7/12/2018)

Así relata Alejandro Ruiz-Huerta Carbonell, el último superviviente del despacho (con cuatro balas en el cuerpo), para El Mundo lo ocurrido:

A las diez y media de la noche había en el despacho nueve personas. Y llamaron a la puerta. Se levanta el mejor amigo de Alejandro y abre. Entran dos tipos y le hacen retroceder. Van armados con pistolas. Uno lleva un anorak azul y la cabeza tapada con una capucha; el otro va a cara descubierta. Un tercer hombre espera fuera.

 -Esas manitas, bien arriba -dice el segundo.

 “Nos agrupa a Luisja, Enrique, Lola, Francisco Javier, Luis, Miguel y a mí en la esquina del vestíbulo”, continúa. “El otro va registrando los despachos y arrancando los teléfonos. Parece que se le escapa un disparo. Trae al vestíbulo a Ángel, que se había ido 15 minutos antes pero que subió de nuevo al darse cuenta de que se había olvidado un Mundo Obrero en la oficina, y a Serafín [estudiante en prácticas], que estaba acabando un trabajo en su mesa”.

El de la cara descubierta pregunta por “el de las pecas, el andaluz”. Buscan a Joaquín Navarro, el líder sindical que acaba de salir victorioso de una huelga del transporte liderada por CCOO. Luis Javier les dice que no saben nada. Ellos insisten: “Dónde está ese Navarro. Es mejor para vosotros que nos lo digáis”.

 No piensan los mártires que la cosa va a acabar mal. Piensan que sólo quieren asustarles.

 “Pero empiezan a disparar salvajemente sobre nosotros. La primera oleada de disparos nos tira a todos al suelo o a los bancos. Y, cuando ya estamos tirados, nos vuelven a rematar. Uno a uno”. “A mí me entra un balazo en el boli que llevo en la camisa y me hace caerme al suelo. Mi compañero Enrique cae sobre mí. Su cuerpo fue mi último refugio frente a la muerte“. (El Mundo 7/12/2018)

El juicio, en 1980, no entró, a pesar de los intentos de los abogados de la acusación, en quien ordenó a los pistoleros el asesinato.

 

Fundación Abogados de Atocha

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IN MEMORIAM

La sociedad no ha dejado de rendir homenaje y reconocimiento a estas víctimas inocentes de la brutalidad policial y fascista.

El recuerdo de los abogados de Atocha ha quedado perenne en la sociedad y más de 40 años después de los asesinatos, los vecinos del barrio de Mari Luz siguen organizando cada año un acto con flores y velas en el parque de la Alameda de Osuna de Madrid que lleva su nombre.

LA MANIFESTACIÓN DEL 26 DE ENERO. CONSECUENCIAS POLÍTICAS

El 26 de enero de 1977 se celebró un impresionante entierro en Madrid en el que participaron cientos de miles de personas.

La consigna fue el silencio. Y ese silencio impresionante resonó con fuerza en toda España.

Es muy probable que la movilización social desplegada en Madrid en la Semana Negra fuese el detonante para modificar la hoja de ruta de la Reforma Política. En las elecciones generales previstas, tras el Referéndum de diciembre de 1976, en el artículo segundo de la LEY 1/1977. de 4 de enero, para la Reforma Política, no se indican los partidos que podrán participar en el proceso electoral y, de acuerdo con la mayoría de testimonios existentes, la decisión de legalizar al Partido Comunista para esas elecciones se habría adoptado esos días. Aceptada la presencia en Madrid de Santiago Carrillo desde hacía unas semanas, el Partido Comunista trató por todos los medios de contener la protesta social, de demostrar que era un partido de orden y que podía participar en las elecciones de la Reforma Política. Dos semanas después, el 11 de febrero, formalizaba su solicitud en el registro de asociaciones y era legalizado el 9 de abril.

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EL MINISTERIO DE LA GOBERNACIÓN, O QUIEN CONTROLASE LOS HILOS DEL GRAPO, REALIZA UN DOBLE ATENTADO PARA CONTRARRESTAR LA OPINIÓN PÚBLICA. EL GRAPO LO REIVINDICA.

El 28 de enero de 1977, dos días después del entierro de los abogados de Atocha y en medio de la indignación nacional por los sucesos de Madrid, el extraño grupo terrorista GRAPO, supuestamente de izquierdas y totalmente infiltrado (u organizado) por la policía, comete dos atentados en Madrid asesinando a dos policías armados y a un guardia civil. Otros tres guardias civiles resultaron gravemente heridos.

“No solo los de la derecha son criminales, también los de la izquierda son iguales”, sería el mensaje a trasmitir a la sociedad.

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